Por Ariel Torres, de LA NACION
Durante la primera de una serie de charlas que estoy dando sobre los blogs en la Feria del Libro, la pregunta de uno de los asistentes, ya cerca del final, me llevó, otra vez, al tema de cómo reaccionamos frente a los avances técnicos. Esta persona quiso saber mi opinión sobre el contraste que hay entre las vastas posibilidades de comunicarnos de la actualidad y la "vacuidad de contenidos" que, en su opinión, es el sello de estos tiempos.
También en estos días estuve en un programa de TV en el que se debatió sobre cómo los mensajes de texto y el chat promueven cierta "corrupción del lenguaje".
Finalmente, participé hace cuatro días de otra de las reuniones que Microsoft realiza para crear conciencia sobre la protección de los chicos en Internet y la lucha contra la pedofilia. Allí, alguien sugirió la necesidad de "controlar Internet".
Al parecer, deduzco, existe el consenso general de que estamos viviendo en un mundo cada vez más epitelial e inmediato. Coincido. Que cultivar el espíritu y el intelecto es, parecería, cosa del pasado. Coincido. Que se viene una noche negra donde shows televisivos perfectamente vacíos (parafraseando a Lem) se combinarán con cientos de millones de blogs insípidos y sempiternos espectáculos de balón para adoquinar el núcleo de una no-cultura neutra, sumisa y empantanada. Y que la culpa la tienen, en gran medida, la PC, Internet y los celulares. Por supuesto, pienso de otro modo.
Aunque, nobleza obliga, no disentiré aquí con lo que se dijo ni en la Feria del Libro ni en aquel programa de TV (lo hice, desde luego, in situ), hay una cantidad de cosas en las que he estado pensando desde entonces y que quisiera compartir.
Creo que, gracias a Dios, hoy tenemos la tecnología digital para revertir la evidente desertización del alma que estamos observando; segundo, que durante milenios las personas no sólo no se cultivaban, sino que tampoco podían hacerlo, no les estaba permitido. Dicho de otro modo, la vacuidad no es nueva; sólo que ahora la notamos más. Y la actual vacuidad, cuando menos, es optativa. Otrora, el 90% de la población humana era analfabeta. Ningún tiempo pasado puede haber sido peor que eso.
La inmediatez y la política del menor esfuerzo son el resultado, a mi juicio, de una serie de errores que hemos ido cometiendo los adultos durante décadas; la tecnología no tiene nada que ver. En la base de ese error está la creencia, falaz, temblorosa e ingenua de que es posible ser feliz sin cultivar el espíritu. Porque cultura significa cultivo, no de erudición. Y sin cultivo sólo se obtiene un yuyal, un baldío.
Un chico de 12 años me dijo hace poco que "leer es aburrido". Me pregunté cómo lo sabía. Con qué ejemplos contaba. Y qué habría de sentir el día que descubriese que leer era difícil (no aburrido, no es lo mismo) sólo al principio, pero que después se volvía felicidad pura. Hemos confundido -durante demasiado tiempo- bienestar con felicidad, diversión con revelación, superstición con fe, fanatismo con pasión. Difícil equivale a aburrido. Las consecuencias están a la vista. Pero más tarde o más temprano, las nuevas generaciones caerán en la cuenta (pendularmente, tal vez) de que la vida es de un tedio insufrible si no se ha invertido una no pequeña cuota de esfuerzo en cultivar la mente y el espíritu.
Para cuando eso ocurra, por fortuna, esas generaciones dispondrán de herramientas digitales que ya en la actualidad permiten un acceso a la cultura como nunca antes se vio en la historia humana. La agricultura interior nunca fue más sencilla ni estuvo al alcance de tantas personas.
lunes 30 de abril de 2007
viernes 27 de abril de 2007
Cambio climatico en la Patagonia
Influencias del cambio climático en la Patagonia
Según una investigación realizada por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, las temperaturas de Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate han aumentado de forma lineal. Se producirían graves modificaciones como erosiones costeras, disminución de glaciares y desertificaciones, entre otras.
El cambio climático afecta a todas las regiones en el mundo y esto no es novedad. La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) analiza la influencia del cambio climático en la región patagónica de nuestro país. La investigación demuestra que la temperatura media en ciudades como Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate se ha incrementado considerablemente. El estudio, realizado por el docente de la cátedra de Meteorología y Climatología de la Facultad de Ciencias Naturales, Walter Maza, cuenta con información desde el año 1948 hasta hoy. Los gráficos demuestran un incremento en la temperatura en forma lineal.
Las predicciones para la Patagonia indicarían un aumento de temperaturas, erosión costera, disminución de glaciares y desertificación. Los indicios de que el clima en el planeta se estaba modificando comenzaron hace alrededor de 50 años, cuando los diferentes estudios científicos comenzaron a evidenciar ciertos cambios. Si bien algunos especialistas son cautelosos a la hora de referirse al cambio climático, las consecuencias son cada vez más notorias.
A escala global, el cambio climático provocaría la extinción de especies y ecosistemas, dificultades en el suministro de agua y en los servicios sanitarios, aumento del nivel medio del mar, retroceso de los glaciares, modificación de la producción agrícola y ganadera, inundaciones, sequías, olas de calor, modificación en el régimen de las precipitaciones, problemas de energía, industria, transporte y otras catástrofes.
En los últimos 100 años la temperatura media anual en Argentina aumentó un grado centígrado. Según los informes, el período más caluroso fue el comprendido entre los años 1900 y 1999. En ese mismo período se incrementó la precipitación de lluvia anual en un porcentaje cercano al 10%. Mientras que el año más cálido fue 1995.
Hacia el norte de la Patagonia, se estima que se producirán precipitaciones intensas e inundaciones en valles fluviales. En el Litoral el cambio provocaría inundaciones, bajantes extraordinarias y tormentas severas. Mientras que en la región Noroeste habría tormentas estivales intensas, desertificación y riesgo hidrológico. El centro del país quedaría afectado por sequías, inundaciones, tormentas severas y tornados. La zona de Cuyo sufriría sequías, desertificación y tormentas estivales intensas. Por otra parte, las precipitaciones anuales disminuirían sobre Los Andes y aumentarían hacia el este. Se propiciarían deshielos tempranos, mayor evaporación, cambios en los flujos fluviales y en el suministro del agua, entre otros.
Asimismo, se anuncia una declinación en el hielo del continente antártico que, de producirse, ocasionaría un efecto nocivo sobre el krill, debido a la disminución de las algas. Su importancia radica en que se trata de la fuente primaria de alimento de la ballena franca que suele encontrarse entre la Península Valdés y las aguas de la Antártida. Tal situación afectaría también la producción pesquera debido a que provocaría escasas posibilidades de que los organismos que componen el krill alcancen la edad adulta y puedan reproducirse.
A partir de modelos de simulación desarrollados por científicos, se intenta predecir los efectos que se producirían en los próximos 30 años. ¿Resultados? Terribles: se estaría demostrando que los cambios son prácticamente inevitables. Las tendencias muestran que la temperatura media del planeta podría aumentar entre 1.4º C y 5.8º C para el año 2100 y el nivel medio del mar ascendería entre 9 y 88cm.
Fuente: Clarin
Según una investigación realizada por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, las temperaturas de Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate han aumentado de forma lineal. Se producirían graves modificaciones como erosiones costeras, disminución de glaciares y desertificaciones, entre otras.
El cambio climático afecta a todas las regiones en el mundo y esto no es novedad. La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) analiza la influencia del cambio climático en la región patagónica de nuestro país. La investigación demuestra que la temperatura media en ciudades como Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate se ha incrementado considerablemente. El estudio, realizado por el docente de la cátedra de Meteorología y Climatología de la Facultad de Ciencias Naturales, Walter Maza, cuenta con información desde el año 1948 hasta hoy. Los gráficos demuestran un incremento en la temperatura en forma lineal.
Las predicciones para la Patagonia indicarían un aumento de temperaturas, erosión costera, disminución de glaciares y desertificación. Los indicios de que el clima en el planeta se estaba modificando comenzaron hace alrededor de 50 años, cuando los diferentes estudios científicos comenzaron a evidenciar ciertos cambios. Si bien algunos especialistas son cautelosos a la hora de referirse al cambio climático, las consecuencias son cada vez más notorias.
A escala global, el cambio climático provocaría la extinción de especies y ecosistemas, dificultades en el suministro de agua y en los servicios sanitarios, aumento del nivel medio del mar, retroceso de los glaciares, modificación de la producción agrícola y ganadera, inundaciones, sequías, olas de calor, modificación en el régimen de las precipitaciones, problemas de energía, industria, transporte y otras catástrofes.
En los últimos 100 años la temperatura media anual en Argentina aumentó un grado centígrado. Según los informes, el período más caluroso fue el comprendido entre los años 1900 y 1999. En ese mismo período se incrementó la precipitación de lluvia anual en un porcentaje cercano al 10%. Mientras que el año más cálido fue 1995.
Hacia el norte de la Patagonia, se estima que se producirán precipitaciones intensas e inundaciones en valles fluviales. En el Litoral el cambio provocaría inundaciones, bajantes extraordinarias y tormentas severas. Mientras que en la región Noroeste habría tormentas estivales intensas, desertificación y riesgo hidrológico. El centro del país quedaría afectado por sequías, inundaciones, tormentas severas y tornados. La zona de Cuyo sufriría sequías, desertificación y tormentas estivales intensas. Por otra parte, las precipitaciones anuales disminuirían sobre Los Andes y aumentarían hacia el este. Se propiciarían deshielos tempranos, mayor evaporación, cambios en los flujos fluviales y en el suministro del agua, entre otros.
Asimismo, se anuncia una declinación en el hielo del continente antártico que, de producirse, ocasionaría un efecto nocivo sobre el krill, debido a la disminución de las algas. Su importancia radica en que se trata de la fuente primaria de alimento de la ballena franca que suele encontrarse entre la Península Valdés y las aguas de la Antártida. Tal situación afectaría también la producción pesquera debido a que provocaría escasas posibilidades de que los organismos que componen el krill alcancen la edad adulta y puedan reproducirse.
A partir de modelos de simulación desarrollados por científicos, se intenta predecir los efectos que se producirían en los próximos 30 años. ¿Resultados? Terribles: se estaría demostrando que los cambios son prácticamente inevitables. Las tendencias muestran que la temperatura media del planeta podría aumentar entre 1.4º C y 5.8º C para el año 2100 y el nivel medio del mar ascendería entre 9 y 88cm.
Fuente: Clarin
jueves 26 de abril de 2007
Contra la tala de arboles: Libros digitales
En la última Feria del Libro de Frankfurt, sólo el 70% de los productos expuestos eran "libros". Audiolibros, CD-ROMS, enciclopedias multimedia y bibliotecas virtuales coparon la mayor feria comercial de libros del mundo.
El mundo está cada vez más tecnológico. Y aunque el proceso de digitalización ha llegado a niveles nunca antes pensados, ahora su próxima víctima parece ser la literatura. Y una prueba de eso es lo que pasó en la última Feria del Libro de Frankfurt, donde sólo el 70% de los productos expuestos eran "libros".
En lugar de los viejos y queridos acompañantes, las n ovedades coparon las estanterías y la feria se llenó de audiolibros, CD-ROMS, enciclopedias multimedia e incluso bibliotecas virtuales. Es que cada vez más voz, imágenes y sonidos sustituyen en parte o por completo al texto escrito, lo que muchas veces hace más atractiva la lectura. Existe una amplia oferta para todas las edades, necesidades y gustos. Así en estos nuevos tipos de formatos digitales se pueden encontrar desde libros infantiles hasta literatura especializada.
El aceleramiento al acceso de información, la localización de libros por Internet y una drástica reducción del espacio ocupado por las bibliotecas tradicionales, son sólo algunos ejemplos de la serie de ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías en el mundo de la literatura. Sin tener en cuenta el hecho de que la propagación de libros digitales y otras tecnologías alternativas a los libros impresos evitaría la tala de árboles y la contaminación que produce la fabricación de papel.
Según algunos expertos las nuevas tecnologías representan un riesgo para los libros tradicionales, sin embargo como la historia lo indica, hasta ahora los nuevos medios no han desplazado a sus antecesores (radio, televisión, video, fotografía) sino que al contrario han contribuido a su evolución.
Uno de los principales factores que ha impedido la expansión masiva de libros digitales y de nuevas tecnologías ha sido el económico, pues el alto costo de producción constituye la mayor desventaja de los libros digitales y otras novedades tecnológicas.
Además, Internet y las nuevas tecnologías no ponen en peligro al libro impreso ya que estas alternativas no ofrecen, hasta el momento, la incomparable sensación que da tener las hojas encuadernadas entre las manos.
Fuente: Clarin
El mundo está cada vez más tecnológico. Y aunque el proceso de digitalización ha llegado a niveles nunca antes pensados, ahora su próxima víctima parece ser la literatura. Y una prueba de eso es lo que pasó en la última Feria del Libro de Frankfurt, donde sólo el 70% de los productos expuestos eran "libros".
En lugar de los viejos y queridos acompañantes, las n ovedades coparon las estanterías y la feria se llenó de audiolibros, CD-ROMS, enciclopedias multimedia e incluso bibliotecas virtuales. Es que cada vez más voz, imágenes y sonidos sustituyen en parte o por completo al texto escrito, lo que muchas veces hace más atractiva la lectura. Existe una amplia oferta para todas las edades, necesidades y gustos. Así en estos nuevos tipos de formatos digitales se pueden encontrar desde libros infantiles hasta literatura especializada.
El aceleramiento al acceso de información, la localización de libros por Internet y una drástica reducción del espacio ocupado por las bibliotecas tradicionales, son sólo algunos ejemplos de la serie de ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías en el mundo de la literatura. Sin tener en cuenta el hecho de que la propagación de libros digitales y otras tecnologías alternativas a los libros impresos evitaría la tala de árboles y la contaminación que produce la fabricación de papel.
Según algunos expertos las nuevas tecnologías representan un riesgo para los libros tradicionales, sin embargo como la historia lo indica, hasta ahora los nuevos medios no han desplazado a sus antecesores (radio, televisión, video, fotografía) sino que al contrario han contribuido a su evolución.
Uno de los principales factores que ha impedido la expansión masiva de libros digitales y de nuevas tecnologías ha sido el económico, pues el alto costo de producción constituye la mayor desventaja de los libros digitales y otras novedades tecnológicas.
Además, Internet y las nuevas tecnologías no ponen en peligro al libro impreso ya que estas alternativas no ofrecen, hasta el momento, la incomparable sensación que da tener las hojas encuadernadas entre las manos.
Fuente: Clarin
lunes 2 de abril de 2007
El chat y el lenguaje humano
Chateamos de la misma forma en que hablamos
(por Ariel Torres, de LANACION)
Se dice que el chat, no sólo hurta tiempo para los libros, sino que, peor aún, corrompe la escritura.
Dejando de lado que la demonización de la tecnología nunca ha servido para mejorar las cosas, con el chat ocurre un fenómeno extraño. Como leemos y escribimos en lugar de hablar, estamos convencidos de que se trata de escritura. No es exactamente así.
Una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida universitaria fue el haber sido alumno de Beatriz Lavandera, a la que se considera fundadora de la sociolingüística en América latina. De las muchas cosas que esta mujer brillante nos enseñó en sus apasionadas clases fue que el lenguaje humano, no la escritura, sino lo que hablamos, es mucho más que gramática y ortografía, es una potencia de la naturaleza, vinculada al contexto, la expresión del rostro, al cargo del que habla y del que oye, a la realidad. La escritura es una foto del bosque. El lenguaje humano es el bosque en sí.
El chat es una nueva forma de comunicación que está a medio camino entre el hablar y el escribir. De hecho, el escribir es, en el chat, una excusa. Observe.
En primer lugar, nadie escribe para que lo lean en el momento. Siempre se escribe para después. Si no, hablamos. En el chat es al revés. En el chat escribimos como hablamos, y lo hacemos para ser leídos en tiempo real, ahora. Eso es nuevo.
Segundo, aunque no somos conscientes, al hablar estamos constantemente quebrantando las reglas de la gramática (o más probablemente usando una gramática diferente), dejamos frases sin terminar, respondemos con un gesto o un guiño, pronunciamos como nos sale, cometemos lapsus linguae , nos saltamos palabras y utilizamos suspiros y bufidos.
Por eso no tiene sentido esperar que el chat contenga escritura académica. Nuestro hablar tampoco lo es. El chat está ahí para vincular, y chateamos como hablamos, disponemos de una gran variedad de abreviaturas y emoticones que reemplazan las expresiones faciales o dan la pauta sobre las condiciones del contexto ( jefe cerca , teléfono , ya vengo ).
No, no es lo mismo que hablar. Pero definitivamente no es sólo escribir.
(por Ariel Torres, de LANACION)
Se dice que el chat, no sólo hurta tiempo para los libros, sino que, peor aún, corrompe la escritura.
Dejando de lado que la demonización de la tecnología nunca ha servido para mejorar las cosas, con el chat ocurre un fenómeno extraño. Como leemos y escribimos en lugar de hablar, estamos convencidos de que se trata de escritura. No es exactamente así.
Una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida universitaria fue el haber sido alumno de Beatriz Lavandera, a la que se considera fundadora de la sociolingüística en América latina. De las muchas cosas que esta mujer brillante nos enseñó en sus apasionadas clases fue que el lenguaje humano, no la escritura, sino lo que hablamos, es mucho más que gramática y ortografía, es una potencia de la naturaleza, vinculada al contexto, la expresión del rostro, al cargo del que habla y del que oye, a la realidad. La escritura es una foto del bosque. El lenguaje humano es el bosque en sí.
El chat es una nueva forma de comunicación que está a medio camino entre el hablar y el escribir. De hecho, el escribir es, en el chat, una excusa. Observe.
En primer lugar, nadie escribe para que lo lean en el momento. Siempre se escribe para después. Si no, hablamos. En el chat es al revés. En el chat escribimos como hablamos, y lo hacemos para ser leídos en tiempo real, ahora. Eso es nuevo.
Segundo, aunque no somos conscientes, al hablar estamos constantemente quebrantando las reglas de la gramática (o más probablemente usando una gramática diferente), dejamos frases sin terminar, respondemos con un gesto o un guiño, pronunciamos como nos sale, cometemos lapsus linguae , nos saltamos palabras y utilizamos suspiros y bufidos.
Por eso no tiene sentido esperar que el chat contenga escritura académica. Nuestro hablar tampoco lo es. El chat está ahí para vincular, y chateamos como hablamos, disponemos de una gran variedad de abreviaturas y emoticones que reemplazan las expresiones faciales o dan la pauta sobre las condiciones del contexto ( jefe cerca , teléfono , ya vengo ).
No, no es lo mismo que hablar. Pero definitivamente no es sólo escribir.
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