lunes 30 de abril de 2007

La cultura y la tecnologia

Por Ariel Torres, de LA NACION


Durante la primera de una serie de charlas que estoy dando sobre los blogs en la Feria del Libro, la pregunta de uno de los asistentes, ya cerca del final, me llevó, otra vez, al tema de cómo reaccionamos frente a los avances técnicos. Esta persona quiso saber mi opinión sobre el contraste que hay entre las vastas posibilidades de comunicarnos de la actualidad y la "vacuidad de contenidos" que, en su opinión, es el sello de estos tiempos.

También en estos días estuve en un programa de TV en el que se debatió sobre cómo los mensajes de texto y el chat promueven cierta "corrupción del lenguaje".

Finalmente, participé hace cuatro días de otra de las reuniones que Microsoft realiza para crear conciencia sobre la protección de los chicos en Internet y la lucha contra la pedofilia. Allí, alguien sugirió la necesidad de "controlar Internet".

Al parecer, deduzco, existe el consenso general de que estamos viviendo en un mundo cada vez más epitelial e inmediato. Coincido. Que cultivar el espíritu y el intelecto es, parecería, cosa del pasado. Coincido. Que se viene una noche negra donde shows televisivos perfectamente vacíos (parafraseando a Lem) se combinarán con cientos de millones de blogs insípidos y sempiternos espectáculos de balón para adoquinar el núcleo de una no-cultura neutra, sumisa y empantanada. Y que la culpa la tienen, en gran medida, la PC, Internet y los celulares. Por supuesto, pienso de otro modo.

Aunque, nobleza obliga, no disentiré aquí con lo que se dijo ni en la Feria del Libro ni en aquel programa de TV (lo hice, desde luego, in situ), hay una cantidad de cosas en las que he estado pensando desde entonces y que quisiera compartir.

Creo que, gracias a Dios, hoy tenemos la tecnología digital para revertir la evidente desertización del alma que estamos observando; segundo, que durante milenios las personas no sólo no se cultivaban, sino que tampoco podían hacerlo, no les estaba permitido. Dicho de otro modo, la vacuidad no es nueva; sólo que ahora la notamos más. Y la actual vacuidad, cuando menos, es optativa. Otrora, el 90% de la población humana era analfabeta. Ningún tiempo pasado puede haber sido peor que eso.

La inmediatez y la política del menor esfuerzo son el resultado, a mi juicio, de una serie de errores que hemos ido cometiendo los adultos durante décadas; la tecnología no tiene nada que ver. En la base de ese error está la creencia, falaz, temblorosa e ingenua de que es posible ser feliz sin cultivar el espíritu. Porque cultura significa cultivo, no de erudición. Y sin cultivo sólo se obtiene un yuyal, un baldío.

Un chico de 12 años me dijo hace poco que "leer es aburrido". Me pregunté cómo lo sabía. Con qué ejemplos contaba. Y qué habría de sentir el día que descubriese que leer era difícil (no aburrido, no es lo mismo) sólo al principio, pero que después se volvía felicidad pura. Hemos confundido -durante demasiado tiempo- bienestar con felicidad, diversión con revelación, superstición con fe, fanatismo con pasión. Difícil equivale a aburrido. Las consecuencias están a la vista. Pero más tarde o más temprano, las nuevas generaciones caerán en la cuenta (pendularmente, tal vez) de que la vida es de un tedio insufrible si no se ha invertido una no pequeña cuota de esfuerzo en cultivar la mente y el espíritu.

Para cuando eso ocurra, por fortuna, esas generaciones dispondrán de herramientas digitales que ya en la actualidad permiten un acceso a la cultura como nunca antes se vio en la historia humana. La agricultura interior nunca fue más sencilla ni estuvo al alcance de tantas personas.

viernes 27 de abril de 2007

Cambio climatico en la Patagonia

Influencias del cambio climático en la Patagonia


Según una investigación realizada por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, las temperaturas de Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate han aumentado de forma lineal. Se producirían graves modificaciones como erosiones costeras, disminución de glaciares y desertificaciones, entre otras.

El cambio climático afecta a todas las regiones en el mundo y esto no es novedad. La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) analiza la influencia del cambio climático en la región patagónica de nuestro país. La investigación demuestra que la temperatura media en ciudades como Comodoro Rivadavia, Ushuaia y el Calafate se ha incrementado considerablemente. El estudio, realizado por el docente de la cátedra de Meteorología y Climatología de la Facultad de Ciencias Naturales, Walter Maza, cuenta con información desde el año 1948 hasta hoy. Los gráficos demuestran un incremento en la temperatura en forma lineal.

Las predicciones para la Patagonia indicarían un aumento de temperaturas, erosión costera, disminución de glaciares y desertificación. Los indicios de que el clima en el planeta se estaba modificando comenzaron hace alrededor de 50 años, cuando los diferentes estudios científicos comenzaron a evidenciar ciertos cambios. Si bien algunos especialistas son cautelosos a la hora de referirse al cambio climático, las consecuencias son cada vez más notorias.

A escala global, el cambio climático provocaría la extinción de especies y ecosistemas, dificultades en el suministro de agua y en los servicios sanitarios, aumento del nivel medio del mar, retroceso de los glaciares, modificación de la producción agrícola y ganadera, inundaciones, sequías, olas de calor, modificación en el régimen de las precipitaciones, problemas de energía, industria, transporte y otras catástrofes.


En los últimos 100 años la temperatura media anual en Argentina aumentó un grado centígrado. Según los informes, el período más caluroso fue el comprendido entre los años 1900 y 1999. En ese mismo período se incrementó la precipitación de lluvia anual en un porcentaje cercano al 10%. Mientras que el año más cálido fue 1995.

Hacia el norte de la Patagonia, se estima que se producirán precipitaciones intensas e inundaciones en valles fluviales. En el Litoral el cambio provocaría inundaciones, bajantes extraordinarias y tormentas severas. Mientras que en la región Noroeste habría tormentas estivales intensas, desertificación y riesgo hidrológico. El centro del país quedaría afectado por sequías, inundaciones, tormentas severas y tornados. La zona de Cuyo sufriría sequías, desertificación y tormentas estivales intensas. Por otra parte, las precipitaciones anuales disminuirían sobre Los Andes y aumentarían hacia el este. Se propiciarían deshielos tempranos, mayor evaporación, cambios en los flujos fluviales y en el suministro del agua, entre otros.

Asimismo, se anuncia una declinación en el hielo del continente antártico que, de producirse, ocasionaría un efecto nocivo sobre el krill, debido a la disminución de las algas. Su importancia radica en que se trata de la fuente primaria de alimento de la ballena franca que suele encontrarse entre la Península Valdés y las aguas de la Antártida. Tal situación afectaría también la producción pesquera debido a que provocaría escasas posibilidades de que los organismos que componen el krill alcancen la edad adulta y puedan reproducirse.

A partir de modelos de simulación desarrollados por científicos, se intenta predecir los efectos que se producirían en los próximos 30 años. ¿Resultados? Terribles: se estaría demostrando que los cambios son prácticamente inevitables. Las tendencias muestran que la temperatura media del planeta podría aumentar entre 1.4º C y 5.8º C para el año 2100 y el nivel medio del mar ascendería entre 9 y 88cm.

Fuente: Clarin

jueves 26 de abril de 2007

Contra la tala de arboles: Libros digitales

En la última Feria del Libro de Frankfurt, sólo el 70% de los productos expuestos eran "libros". Audiolibros, CD-ROMS, enciclopedias multimedia y bibliotecas virtuales coparon la mayor feria comercial de libros del mundo.

El mundo está cada vez más tecnológico. Y aunque el proceso de digitalización ha llegado a niveles nunca antes pensados, ahora su próxima víctima parece ser la literatura. Y una prueba de eso es lo que pasó en la última Feria del Libro de Frankfurt, donde sólo el 70% de los productos expuestos eran "libros".

En lugar de los viejos y queridos acompañantes, las n ovedades coparon las estanterías y la feria se llenó de audiolibros, CD-ROMS, enciclopedias multimedia e incluso bibliotecas virtuales. Es que cada vez más voz, imágenes y sonidos sustituyen en parte o por completo al texto escrito, lo que muchas veces hace más atractiva la lectura. Existe una amplia oferta para todas las edades, necesidades y gustos. Así en estos nuevos tipos de formatos digitales se pueden encontrar desde libros infantiles hasta literatura especializada.

El aceleramiento al acceso de información, la localización de libros por Internet y una drástica reducción del espacio ocupado por las bibliotecas tradicionales, son sólo algunos ejemplos de la serie de ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías en el mundo de la literatura. Sin tener en cuenta el hecho de que la propagación de libros digitales y otras tecnologías alternativas a los libros impresos evitaría la tala de árboles y la contaminación que produce la fabricación de papel.

Según algunos expertos las nuevas tecnologías representan un riesgo para los libros tradicionales, sin embargo como la historia lo indica, hasta ahora los nuevos medios no han desplazado a sus antecesores (radio, televisión, video, fotografía) sino que al contrario han contribuido a su evolución.

Uno de los principales factores que ha impedido la expansión masiva de libros digitales y de nuevas tecnologías ha sido el económico, pues el alto costo de producción constituye la mayor desventaja de los libros digitales y otras novedades tecnológicas.

Además, Internet y las nuevas tecnologías no ponen en peligro al libro impreso ya que estas alternativas no ofrecen, hasta el momento, la incomparable sensación que da tener las hojas encuadernadas entre las manos.

Fuente: Clarin

lunes 2 de abril de 2007

El chat y el lenguaje humano

Chateamos de la misma forma en que hablamos
(por Ariel Torres, de LANACION)


Se dice que el chat, no sólo hurta tiempo para los libros, sino que, peor aún, corrompe la escritura.

Dejando de lado que la demonización de la tecnología nunca ha servido para mejorar las cosas, con el chat ocurre un fenómeno extraño. Como leemos y escribimos en lugar de hablar, estamos convencidos de que se trata de escritura. No es exactamente así.

Una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida universitaria fue el haber sido alumno de Beatriz Lavandera, a la que se considera fundadora de la sociolingüística en América latina. De las muchas cosas que esta mujer brillante nos enseñó en sus apasionadas clases fue que el lenguaje humano, no la escritura, sino lo que hablamos, es mucho más que gramática y ortografía, es una potencia de la naturaleza, vinculada al contexto, la expresión del rostro, al cargo del que habla y del que oye, a la realidad. La escritura es una foto del bosque. El lenguaje humano es el bosque en sí.

El chat es una nueva forma de comunicación que está a medio camino entre el hablar y el escribir. De hecho, el escribir es, en el chat, una excusa. Observe.

En primer lugar, nadie escribe para que lo lean en el momento. Siempre se escribe para después. Si no, hablamos. En el chat es al revés. En el chat escribimos como hablamos, y lo hacemos para ser leídos en tiempo real, ahora. Eso es nuevo.

Segundo, aunque no somos conscientes, al hablar estamos constantemente quebrantando las reglas de la gramática (o más probablemente usando una gramática diferente), dejamos frases sin terminar, respondemos con un gesto o un guiño, pronunciamos como nos sale, cometemos lapsus linguae , nos saltamos palabras y utilizamos suspiros y bufidos.

Por eso no tiene sentido esperar que el chat contenga escritura académica. Nuestro hablar tampoco lo es. El chat está ahí para vincular, y chateamos como hablamos, disponemos de una gran variedad de abreviaturas y emoticones que reemplazan las expresiones faciales o dan la pauta sobre las condiciones del contexto ( jefe cerca , teléfono , ya vengo ).

No, no es lo mismo que hablar. Pero definitivamente no es sólo escribir.

miércoles 28 de marzo de 2007

Fumadores pasivos

Separar areas para fumadores no protege la salud de los no fumadores

Un estudio prueba que, de todos modos, quedan expuestos a las sustancias nocivas del tabaco

No cabe duda de que en los últimos años nuestra sociedad cambió su actitud hacia el hábito de fumar. Y hasta se podría decir que ya menos fumadores se animan a defender hasta a los gritos su supuesto derecho de llenar de humo el aire que comparten con los demás. Sin embargo, los resultados preliminares de dos estudios internacionales presentados ayer en esta ciudad señalan algunas asignaturas pendientes en la lucha contra el tabaquismo.

Uno de ellos, al que en febrero se sumó nuestro país, demostró que 9 de cada diez bares porteños con sector fumador no tenían una estructura de separación del área para no fumadores ni la ventilación exigida en la ley de control antitabaco de la ciudad de Buenos Aires. Pero lo más importante fue que las 50 mediciones del nivel de contaminación del aire realizadas en bares, cafés y restaurantes mostraron que las áreas de no fumadores tienen casi el doble de partículas inhalables del tabaco que los bares libres de humo.

"El artículo 21 de la ley antitabaco porteña dice que en los sitios públicos cerrados, como bares, restaurantes o shoppings, de más de 100 m2, el lugar que se habilite para los fumadores debe estar estructuralmente separado, es decir, tener una habitación independiente o una pecera de vidrio dentro del lugar y con sistema de ventilación independiente", explicó la doctora Verónica Schoj, investigadora argentina del Estudio de medición de contaminación ambiental por tabaco, que el Instituto Roswell Park, de los Estados Unidos, realiza en 24 países.

Según Schoj, que coordina el Grupo Antitabaco del Hospital Italiano e integra la Fundación Interamericana del Corazón (FIC), la separación estructural y la ventilación independiente para los sectores de fumadores "son exigencias falaces, porque la división del ambiente no garantiza que el sector no fumador esté libre de humo (por las aberturas circula el aire), ni los aparatos de ventilación mostraron eliminar el humo de tabaco, sus tóxicos o sus venenos".

Los expertos que participaron en la presentación adhirieron a las conclusiones publicadas en el Informe 2006 del Cirujano General de los Estados Unidos, un documento que reúne la mejor evidencia científica conocida. Allí se establece que no existe un nivel de exposición seguro al tabaco; que el tabaquismo pasivo afecta la salud de los no fumadores tanto como la de los fumadores, y que los ambientes de interiores deben ser 100% libres de humo, es decir que no se deben habilitar áreas para no fumar. "Esta -afirmó Schoj- es una debilidad que tiene nuestra ley."

Más compromiso

Por su parte, el doctor César Di Giano, presidente de la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), exigió "medidas más comprometidas en la lucha contra el tabaquismo. Los ambientes con humo aumentan la incidencia de enfermedades respiratorias y cáncer, además de disminuir la capacidad pulmonar". Indicó también que no existe una forma segura de limpiar el aire donde se encendió un cigarrillo. "Donde fumó una persona, se necesitan más de 14 días para que desaparezcan las partículas nocivas del ambiente", puntualizó.

Según el doctor Herman Schargrodsky, presidente electo de la FIC, un estudio realizado sobre más de 11.500 personas de 25 a 64 años en las principales capitales de América latina demostró que la Argentina comparte con Chile la prevalencia más alta de tabaquismo en la población general. Y la doctora Marta Angueira, de la Asociación Argentina de Tabacología, precisó: "Los hogares argentinos son los que más humo tienen en la región", al referirse al estudio de medición de los niveles hogareños de nicotina (ver aparte).

"Las estrategias de la industria tabacalera para impedir los ambientes 100% libres de humo, como es el lobby para que la ley permita espacios para fumadores en lugares de más de 100 m2, llamar a la desobediencia civil o ponderar la libertad de los adultos, contrarresta las políticas efectivas de control de la exposición al tabaco", sostuvo el doctor Ernesto Sebrié, posdoctorando del Centro de Investigación y Educación para el Control del Tabaco de la Universidad de California (EE.UU.).

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION